¿Y si fuera verdad?

Lo que te voy a compartir a continuación es algo muy personal de mi experiencia con mi bebé Abby y la razón que me llevo a crear este curso.

Abby

Mi chiquita Abby fue una bebé que nació completamente sana y dentro de todas las condiciones normales de un parto. El 30 de diciembre de 2019, la llevamos a la clínica para una revisión porque tenía congestión nasal. La dejaron en observación 2 noches y nos dieron salida el 1 de enero de 2020, nos enviaron con oxigeno para la casa y nos dijeron que todo estaba normal.

6 días después, el 7 de enero la tuvimos que llevar de nuevo por urgencias porque notamos que su respiración estaba algo “forzada”, esa noche estuvimos en exámenes y en la madrugada del siguiente día nos dijeron que la debían enviar a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) porque tenía una bacteria y la debían controlar.

Todo lo vivido después del 7 de enero y hasta el 16 de enero que fue el día que mi bebé falleció, fueron momentos de mucho sufrimiento y dolor, intervenciones médicas, dictámenes desconsoladores y nuestros corazones destruidos por las noticias recibidas…

Pasado 1 mes de vivir todo este proceso, le pedí a Dios en medio del dolor y como una petición alocada, pero también con la esperanza de obtener alguna respuesta, que me permitiera verla, pues a pesar de todo yo sabía que ella estaba bien en algún lugar. Le pedí a Dios que me diera la oportunidad de verla, pero sin más sufrimiento (normalmente las vivencias de este estilo, conocidas como experiencias cercanas a la muerte, suceden por acontecimientos como accidentes, enfermedades o situaciones que te “desconectan” de este mundo. Duré varias noches leyendo libros sobre este tipo de acontecimientos y por eso me atreví a pedirlo).

Esto fue lo que sucedió:

Durante el mes de marzo de 2020 empezó la pandemia, el confinamiento y los casos masivos de COVID 19. A mitad de año, un amigo llamado Miguel Ángel estuvo en coma aproximadamente 15 días debido al COVID. Después de este tiempo, cuando Miguel despertó del coma, no recordaba nada, ni quién era, ni su nombre ni los de su familia, tampoco quienes eran sus amigos, es decir, se le olvidó todo. A su mamá le dijeron que esto era normal por el coma, y que la memoria se iba a empezar a normalizar a medida que pasará el tiempo.

Recuerdo que Miguel despertó del coma un día miércoles y el día sábado ya estaba en casa, literalmente era un milagro su recuperación. El día domingo en la mañana entró una llamada, era Miguel y lo primero que pensé fue: “¿Cómo le hablo a una persona que no recuerda nada…?” En fin, contesté y las primeras palabras de Miguel fueron: “Hola Steven, me dice mi mamá que eres mi amigo, ¿Me cuentas cómo nos conocimos?” Así empezó la conversación… Después de unos 10 minutos, hizo una pregunta que estremeció mi corazón:

“¿Steven, quién es Abby?”. Le dije: “Es mi chiquita que falleció hace 6 meses”, y Miguel me dice: 

“Yo la vi, yo estuve con ella. Está en una cuna muy bonita, un hombre muy grande la está cuidando. Está en un lugar muy bonito, ella sonríe mucho y está muy feliz. Ríe mucho con su sonajero (él no sabía que es un sonajero, su mamá se lo dijo). Ella es muy bonita, yo me la quería traer pero el Señor me dijo que no, que no podía pasar, que aún no era el tiempo, que debía regresar.”

Yo me ataque a llorar y me dice: “Amigo, no llores más. Ella está bien…”

Miguel Angel
Después de la llamada, le pedí que por favor me enviará los audios de lo que habíamos hablado para recordar.
A continuación te dejo el primer audio en voz de Miguel Ángel:

Cuando en el audio, Miguel habló sobre el dibujo de Abby y el sonajero, se lo reenvíe. Él sabía sobre este dibujo porque cuando Abby estuvo en la UCI, nos lo regalaron y yo lo publiqué en mis redes.

Posterior al envío del dibujo me compartió el siguiente audio:

El jueves, 4 días después de nuestra conversación por teléfono, hablando con mi esposa, recordé algo que había pasado la noche que mi bebé falleció. Estando en casa de unos grandes amigos, en medio del silencio y el dolor, una de las personas presentes me miraba de manera constante, así que le pregunte “¿Quieres decirme algo?” su respuesta fue “Si, pero no se cómo hacerlo”, así que empezó a dibujar y después de un tiempo me entregó un dibujo y me dijo: “Esto fue lo que vi, no sé que significa pero el Señor puso esa perla con mucho amor sobre la superficie”.

Cuando yo vi el dibujo les dije a los que estaban presentes: “Ahí esta Abby, esa es su cabecita”. Me miraron con cara extraña, por obvias razones, es un dibujo abstracto y seguramente por respeto guardaron silencio y ahí quedo el tema.

El día jueves al recordar el dibujo, le dije a mi esposa: “Si Miguel estuvo con Abby, sabe lo que significa este dibujo, pues nadie lo sabe”. Yo había compartido mi pensamiento esa noche solo con 3 personas que estaban presentes en esa habitación y nadie más lo sabía, así que le envíe por Whatsapp la siguiente imagen:

Escuchen a continuación su respuesta:

Después de escucharlo, le pregunté por más detalles, obviamente quería saber más:

El mayor aprendizaje de toda la experiencia vivida con Abby, es que la vida sigue después de la vida, leí más de 20 libros científicos y académicos en los que sus autores llegan a esta conclusión después de entrevistar a muchas personas alrededor del mundo o vivir ellos mismos una experiencia cercana a la muerte. (Al final encontrarás el enlace a algunos de los libros)

¿Mi conclusión? Dios utilizó a Abby para enseñarme sobre la vida eterna y poner mi mirada en las cosas que perduran para siempre, hoy creo que el día que deje esta tierra, veré de nuevo a mi chiquita, volveremos a bailar y jugaremos para siempre, volveré a ver mi mamá, mi familia que ya partió y a mi Jesús, cara a cara te veré.

 

¿Qué decides creer tú? Alguna vez escuche una enseñanza que te comparto de manera corta: Supongamos que decides no creer en todo lo que te acabo de compartir y la vida después de la vida no es más que una ilusión, vivirás esta vida sin la esperanza de volver a ver a tus seres amados que ya partieron, pues al fin y al cabo después de la muerte no hay nada mas. Por otro lado, puedes creer que sí hay algo después de la muerte, eso te permitirá vivir esta vida de una manera diferente y tener la esperanza de volver a ver, algún día a quién tanto amas.

Todo lo que acabas de leer puede parecer extraño, te aseguro que todo lo que compartí es verdad. Por mi parte decidí vivir esta vida creyendo que hay algo más allá y que estamos en un viaje de vuelta a casa… Algún día llegará tu momento de abordar.

Lista de libros

No dejen que el corazón se les llene de angustia; confíen en Dios y confíen también en mí. En el hogar de mi Padre, hay lugar más que suficiente. Si no fuera así, ¿acaso les habría dicho que voy a prepararles un lugar? Cuando todo esté listo, volveré para llevarlos, para que siempre estén conmigo donde yo estoy. Juan 14:1-3

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