Aprendí a amarme el doble por las veces que me quise a la mitad. Parte I

Aprendí a amarme el doble por las veces que me quise a la mitad. Parte I

Escúchame…

A veces me pregunto cuántas veces lo he escuchado en mi cabeza, largas conversaciones, preguntas y titubeos.

¿Escuchar?, ¿A quién?, ¿Por qué?, desearía tener la respuesta a cada pregunta que mi mente elabora y cuya fuerza llega hasta los rincones más inhóspitos de mi ser. Mi alma y mi cuerpo también se permean de aquel hálito sediento por respuestas y exhausto de interrogantes.

Ahora, al reflexionar acerca de las voces que habitan en mi cabeza he podido identificar algunas, tal vez varias, muchas de ellas. Es increíble cómo en el mundo actual en el que la tecnología, el afán y lo express, no nos concede el tiempo necesario para interactuar con otros y sin embargo, han sido sus voces las que nos han seguido a donde quiera que conduzca el camino que hasta ahora hemos transitado. Apuesto que cuando estás esperando en la fila, la estación del autobús o incluso al acostarte a dormir existe un interminable diálogo en tu cabeza, ¿con quién?, muchas veces nos engañamos diciendo que somos nosotros mismos, y sin embargo, la mayor mentira en nuestra cabeza ha escondido las voces que hemos escuchado a lo largo de nuestras vidas, voces llenas de cargas, heridas, envidias, frustraciones, dolores y melancolías.

Por cierto, no todas ellas son así, es solo que esta noche frente a mi computadora solo puedo pensar en aquellas voces que he cargado sobre mis espaldas, aquellas que han rotulado mi mente obligándome a quererme menos de lo que en realidad… debía amarme. Ahora, al hablar de preguntas y conversaciones, me pregunto si tu también te has preguntado esto mismo. (risas…)

Me pregunto si te levantas cada día con un motivo…

Encontrar mi verdadera voz no ha sido sencillo, el camino es pedregoso y lleno de espinas pero te confieso que lo más complicado del proceso ha sido soportar el dolor. Incontables veces me rendí y dejé de luchar, y sin embargo, aquel eco que provenía de mi interior jamás se desanimó. Soportar el dolor, mi amigo, mi amiga, es la clave para dejar atrás los susurros engañosos y hallar lo fáctico de lo místico que posee tu propia voz: ¡Tú!, sí, aquel, ese mismo. ¡Sí!, tú, el verdadero, la verdadera.

Si pudieras escucharme, te encontrarías con el sonido de mi risa al intentar imaginar en este momento tu rostro de sorpresa y confusión. Sé muy bien que lo que he escrito no tiene sentido para tu cabeza, sin embargo, te aseguro que lo tiene para el universo.

Explicar la diferentes voces que he hallado en el proceso en un corto escrito, sería una gran proeza de mi parte. Sin embargo, en esta ocasión escribiré sobre aquellas voces que me llevaron a quererme para finalmente odiar el reflejo del espejo. Este tipo de voces son realmente sutiles, pues provienen de las personas más amadas e importantes en nuestras vidas, aquellas a quienes les hemos concedido el acceso directo a nuestra alma. Sí, son nuestros seres más queridos, quienes nos causan las heridas más difíciles de sanar y sin embargo, por absurdo que parezca, todo ello tiene sentido.

Aquellos susurros evocan tal dolor, que frente a ello tan solo existen dos caminos, consumirnos hasta caer en cenizas o caer de rodillas para entonces levantarnos conmás ahínco y ánimo, pero sobre todo con menos cariño hacia nosotros mismos dispuestos a amarnos a pesar de nuestra imperfección. Al intentar socavar en mis recuerdos, me encuentro con diferentes experiencias desde la niñez hasta llegar a la madurez, entonces recorro un pequeño sendero que me lleva al rótulo que alguna vez alguien implantó: “Si tuvieras más experiencia”, “Si fueras diferente”, “Si tan solo…”. Sé muy bien que no he sido la primera en escuchartales afirmaciones y como todos los demás los creí. Desde entonces desee menos de mí, claro que quería a la persona que era en aquel entonces, pero no la amaba.

Me decía una y mil veces: “Si tan solo fueras menos de ti, entonces…” ¿Te habrían dado tal trabajo?, ¿Te habrían escogido como líder de equipo?, ¿Te habrían aumentado el sueldo?, ¿Te habrían amado?, ¿Habrían permanecido a tu lado?. Te das cuenta con cuántas voces lidiaba en mi andar, no eran mías, no me pertenecían y sin embargo, las creía. De pronto, un día me miré al espejo y deseando ser menos yo me encontré odiando más de mí. Una y otra vez aquellas voces gritaban: ¡Escucha!, ¡Escúchame con atención!, simplemente no eres suficiente, tan solo basta con menos de tí.

¿Qué pasó entonces para desear más de mí?, bueno anhelo con gran emoción contártelo en un próximo episodio. ¿Te he dicho que en el mundo actual el afán poco nos permite interactuar no solo con otros sino también con nosotros mismos?, no deseo tomar más de tu tiempo y sin embargo te estaré esperando en un próximo encuentro.

Dulce Voz.

Con los ojos del corazón

Con los ojos del corazón

¡Es difícil mirarnos a los ojos! Es difícil pararnos frente a frente y ver la inmensidad, ver la pureza, la bondad, el dolor, el pasado en otra persona y no sentir que todas esas emociones guardadas por mucho tiempo afloran; no hay forma de entenderlo, ni mucho menos de controlarlo, vernos en los ojos de los demás nos hace recordar y a veces, muchas veces, nos hace ponernos en los zapatos del otro, entender lo vivido sabiendo que es todo aquello que nuestro sentimiento guarda y que quiere salir.

Lo especial de este mirarnos frente a frente y de hacer “contacto visual” es ver cómo las armaduras que usamos en el día a día se caen y nos dejan ver lo que hay en nuestros corazones, porque lo que nos hace especiales es dejar que todo fluya y simplemente vernos a los ojos.

Yo caminé con esa armadura, fuerte y “segura”, sin siquiera pensar que al encontrarme en los ojos de los demás me iba permitir llenarme de emoción y dejaría caer pieza por pieza ese armazón que no me permitía avanzar, ver las miradas de aquellas personas que son importantes en mi vida y cuestionarme por qué rara vez me detuve a verlos, deje pasar los días sin enterarme o pensar cómo son y que estaban sintiendo.

Hoy me atrevo a decir que es difícil ver fijamente a los ojos y no tener mil sentimientos encontrados, porque es increíble la forma en que este momento puede actuar en nuestros corazones, pero es aún más satisfactorio llenarnos de emoción, encontrar en los demás eso que nos hace tan parecidos, porque a veces creemos que lo que tenemos guardado en nuestro corazón es especial y único, pero vernos en el “espejo del alma” nos hace pensar que tenemos muchas más cosas en común de lo que creemos, compartimos sueños, esperanzas, pasados dolorosos y secretos, pero nada que una mirada sincera no deje conocer.

Y la pregunta es cuántas veces te has detenido a ver los ojos de tus más cercanos, de aquellos que significan o significaron el amor de padres, o de un compañero de viaje al que rara vez vemos, de tu mejor amigo, de tus hermanos…porque no somos capaces de detenernos y encontrar nuestras miradas y ver más allá. Te invito a hacer un alto y a detenernos en el día a día que se convierte en rutina y que hace que sobrevivamos en un pasar por la casa o el trabajo sin llenarnos de nada, un pare para vernos pero sobre todo para mirarnos fijamente y ver los ojos de nuestro corazón.

Morazul

Sin títulos

Sin títulos

Quiero más, fueron mis palabras una y otra vez, cuando aparentemente lo tenía todo; un trabajo estable con buenos ingresos económicos, una especialización en una universidad muy reconocida del país, un noviazgo llevadero y una familia estable. Entonces ¿Por qué nada me llenaba? Alguna vez al mirar tu entorno, aparentemente normal y bueno, ¿Te has sentido sin propósito?, ¿Has querido simplemente desaparecer? Ese era mi sentir y decidí ser radical conmigo misma, decidí hacer lo que nunca hubiera creído podía hacer, decidí creer que era algo más que títulos académicos, más que una hoja de vida con experiencia laboral, más que la vida que había vivido y simplemente: decidí. ¿Cada cuánto tomas tus propias decisiones? Yo tomé la mía, ¿Qué si evalúe los riesgos? Sí, pero también las ventajas y fue entonces cuando llegó la oportunidad… deje atrás todo lo que conocía y me abrí a la posibilidad de conocer una forma diferente de hacer las cosas, de aprender y de crecer, en compañía de muchos que como yo querían más.

¿Puedes creer que haya todo eso en un solo lugar? Pues yo lo conocí en level UP tan solo dos palabras que dan acción a todo lo que emprendes, aprendí a sonreír por mis fracasos y a disfrutar cada derrota, a llorar de alegría y asombrarme de otros. APRENDÍ y permití que lo conocido se complementará con lo nuevo; que te paguen por aprender no tiene precio pero que te paguen por hacer lo que te gusta se salía de mi razón.

Descubrí cual era mi pasión y lo que podía hacer con ella.

Hoy te invito a decidir por ti, por lo que late en tu corazón, abrirte a la posibilidad de aprender de otros y de ser mejor para dar a otros, ¿Puedes imaginar ser lo mejor que puedes ser y que tu seguridad no dependa de lo que haces sino de quién eres?

¿Quién quieres ser? Yo elegí ser feliz a pesar de las dificultades y hacer felices a otros con lo poco o mucho que pueda tener. Tengo la seguridad de decirte que siempre vas a tener más en tu interior que en tus bolsillos para ofrecer, eres un gran ser humano y ahora es tiempo de vivir, no de sobrevivir… de ayudar a otros a vivir. ¿Aceptas el reto?

Letra Viva

Vuelo J1-17

Vuelo J1-17

Sin importar la edad que tengamos, solemos sentir incertidumbre hacia el futuro. Dudamos si lo que estamos haciendo corresponde al Plan Original de nuestra vida, o, como fue mi caso, ni siquiera estamos haciendo algo que consideramos significativo y por ello sentimos que nuestra vida no tiene sentido.

En ese caminar por el valle de huesos secos que pueden ser las épocas de incertidumbre, hay un momento donde tu espíritu encuentra vida y reacciona para ver que su llamado no está en medio del viento, ni del terremoto o del fuego, sino en el suave murmullo y en los pequeños detalles que van haciendo el rompecabezas de nuestra vida.

Mi llamado lo encontré en el momento indicado y en el lugar más inesperado: Un vuelo, pero no en un vuelo como se lo imaginan, sino en uno mejor, donde varios pasajeros volábamos alto, aunque sin avión, al destino más valioso pero menos costoso; ¿A donde íbamos? De vuelta al corazón de nuestra historia. A la que siempre estuvimos destinados.

Si estás leyendo esto es porque quizás sientes que algo esencial le hace falta a tu vida, y además estás interesado en emprender la aventura que es este
entrenamiento personal del que, seguramente, alguien te habló. Si no estás muy seguro de hacerlo es una señal de que tienes que hacerlo, pues como para mí, sé que para ti este viaje será la mejor locura, herramienta o “coincidencia” para hallar otro nivel de sentido en tu vida.

Cuando inicié este vuelo esperaba algo normal como unos buenos consejos y un poco de motivación, pero no esperaba lo que resultó ser un mensaje directo, claro y fenomenal que respondió dos preguntas: ¿a qué estoy llamada en esta vida? ¿Cómo puedo saberlo? Tal vez suene exagerada y quisiera contarte con detalles para que me entiendas, pero sé que tu historia será distinta y no quiero quitarte la capacidad de asombro que te producirá iniciar este vuelo.

No puedo dejar que este texto acabe sin antes decir que definitivamente al terminar todos los entrenamientos, se marcó un antes y un después en mi existencia. Si tienes la valentía para hacerlo y las ganas de vivir y no de sobrevivir como la mayoría… LÁNZATE! Sé que luego contarás el rumbo que tomó tu vida por esta decisión.

“Y alguna vez querrás saber la dirección, para volver al origen que al principio fue.”
-Gustavo Cerati

THE CAPTAIN

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